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20N

Vergüenza electoral

Urna hambrienta (Forges)
Tras las elecciones generales de ayer, toca analizar los resultados. Los medios de comunicación están todos de acuerdo: las expresiones “mayoría absoluta” y “debacle electoral” se alternan para referirse respectivamente al Partido Popular, que tiene 186 diputados y mayoría absoluta, y al Partido Socialista, que pierde representatividad situándose en 110 escaños.

Ninguno habla del robo que eso supone, atendiendo a que esa mayoría absoluta, se ha conseguido con solo el 44% de los votos emitidos que, teniendo en cuenta casi un 30% de abstención, en realidad es una mayoría avalada solo por el 30% de la población con derecho a voto. Sin duda, es innegable que el Partido Popular fue el partido más votado el domingo, pero comparativamente con los votos de 2008, en que perdió las elecciones, esta vez las ha ganado con solo medio millón de votos más.

Lo peor es que en la distribución de escaños intervienen muchas normas que hacen que quien sale elegido en las urnas, no tenga por qué ser el mismo que es elegido en las cámaras. En otras palabras, aunque un partido tenga más votos, no tiene por qué tener más escaños.

En primer lugar tenemos la barrera electoral, definida en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) desde 1977. Esta norma establece que demarcación a demarcación, si una formación no llega al 3% de los votos emitidos, esa formación es eliminada del cómputo cuando se reparten los escaños, incluso aunque a nivel nacional sí se supere ese porcentaje.

Para saber qué es una demarcación hay que ir a la Constitución Española, que define la demarcación electoral como la provincia. Por tanto, combinando ambas normas, aunque un partido consiga más de un 3% de los votos a nivel nacional, si va siendo eliminado por quedarse en el 2,99% provincia a provincia, nunca conseguiría un escaño.

Para hacernos una idea, el 3% de los votos emitidos el domingo fue de 738.000 votos. Sin embargo, Amaiur, PNV, ERC, BNG, PNC, Compromís-Equo, FAC y GBAI no llegaron ni de lejos a esa cifra a nivel nacional, a pesar de conseguir escaños. ¿Por qué? Porque provincia a provincia sí fueron consiguiendo ese 3% provincial.

Una norma electoral justa no pondría ningún mínimo a ninguna fuerza política, y exigiría que, si lo que se está construyendo es el órgano de gobierno de España, los porcentajes se midieran a nivel nacional, y no a nivel provincial. Es la única manera de establecer que todos los votos en unas elecciones valgan exactamente lo mismo.

La tercera barrera es la Ley d’Hont, que es el sistema de distribución de escaños establecido también desde 1977 en la LOREG. Combinada con las barreras anteriores, la Ley d’Hont es injusta porque elimina votos que, de otra manera podrían haber tenido representatividad.

Para poner un ejemplo práctico, UPyD e IU no consiguieron ningún escaño en Castilla-La Mancha pese a que en todas y cada una de las demarcaciones (Albacete, Ciudad Real, Guadalajara, Cuenca y Toledo) consiguieron superar con creces ese 3%. Con un 4,96% y un 5,77% de los votos de Castilla-La Mancha les hubiera correspondido a cada una de las formaciones uno de los 21 escaños que se disputaban en la región, pero ninguno obtuvo escaño. A pesar de superar el 3% en todas las provincias y en la región, la distribución de los escaños y la Ley d’Hont robó a más de 100.000 ciudadanos su merecida representatividad.

La cuestión es… ¿por qué?

La mayoría de las veces que esto se discute en los medios de comunicación, los defensores de estas normas decimonónicas que se aplican desde la transición y nadie se atreve a cambiar, se pone como excusa que si no fuese así, los partidos regionales perderían representatividad y peso en el Congreso, en favor de los partidos nacionales.

Eso es mentira.

Como hemos expuesto antes, el Partido Popular ha conseguido la mayoría absoluta de 186 diputados con poco más del 44% de votos. Concretamente el 44,62% de los votantes que se acercaron a las urnas el domingo, les dieron su confianza. Aunque es indiscutible que fue la fuerza más votada, si trasladamos ese porcentaje de votos a los 350 escaños disponibles, el PP debía haber conseguido solo 156 diputados. Eso quiere decir que el PP ha robado demarcación a demarcación nada más y nada menos que 30 diputados.

Por su parte el PSOE consiguió el 28,73% de los votos válidos. Sin duda una debacle electoral, que aún habría sido mayor si aplicáramos la norma de representatividad porcentual de “una persona-un voto”. En lugar de los 110 diputados que nuestras normas electorales les han otorgado, debieron haber conseguido solo 100. Han robado 10 diputados a otras formaciones.

Por contra, aquellas formaciones que se ponen como excusa (las formaciones regionales), roban mucho menos. CiU consiguió 16 diputados cuando con el 4,16% de los votos debió haber conseguido 15. Amaiur consiguió 7 diputados cuando con el 1,73% nacional debió haber conseguido unos 5 diputados. El PNV consiguió 5 diputados cuando con el 1,33% debió haber conseguido… 5. O mejor, el BNG debió haber conseguido 3 con su 0,75% de votos, cuando solo se le concedieron 2.

O sea, que eso de que la LOREG es así “para que los partidos regionales no estén infrarepresentados” es absolutamente falso. Sin duda perderían algún escaño, especialmente cuanto más grandes son, pero eso no haría que tuviesen menos fuerza en el Congreso. Quien verdaderamente sale beneficiado con esto es el bipartidismo del PP y el PSOE, que han robado 30 escaños al conjunto de los españoles.

De esos 30 escaños, 14 se le deben a una formación de nivel nacional como IU, que debió haber conseguido casi 25 escaños con su 6,92% de los votos. Otros 11 de esos escaños robados se le deben a los votantes de UPyD, otra formación de nivel no regional que, con su 4,69% de votos, debió haber conseguido 16 diputados.

En definitiva, esto no es una democracia si el pueblo no es soberano y está mal representado y, cuando te dicen que nuestro sistema electoral está montado para favorecer a las regiones de España contra los grandes partidos, te mienten.

Si el PSOE hubiese hecho caso a IU y UPyD cuando llevaron este tema al Congreso la anterior legislatura, sus 100 escaños más los 25 de IU, más los 16 de UPyD seguirían sin superar al partido más votado, el PP. Sin embargo el PP tendría que pactar con alguien para gobernar, que es lo que, en justicia, ha votado de verdad el pueblo español.

Es una vergüenza, pero es la realidad. Ahora te toca a ti cambiarla. Al fin y al cabo, tú eres el soberano.

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