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Toma el Congreso

Artículo 66
    1. Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado.

    2. Las Cortes Generales ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus Presupuestos, controlan la acción del Gobierno y tienen las demás competencias que les atribuya la Constitución.

    3. Las Cortes Generales son inviolables.

Así reza nuestra queridísima Constitución, piedra de toque y baluarte de una generación que, harta de los desmanes de una dictadura, llegó a un punto de encuentro y a un nuevo inicio para una sociedad que reclamaba libertad. Nuestros padres y abuelos vivían entonces, año 1978, en uno de los momentos más críticos de la historia de la sociedad española y hoy en día todos se felicitan porque la cosa salió bien.

¿Salió bien?

Sí, ciertamente y a pesar del incidente castrense en el Congreso de los Diputados de 1981, e incluso contando con ese incidente, las cosas no salieron todo lo mal que podrían haber salido. La última vez que los españoles se encontraban en una situación parecida, acabaron matándose entre sí. Y las consecuencias de aquella situación era precisamente lo que esta tan esperada Constitución quería evitar, queríamos libertad, democracia, poder decidir.

Pero obviamente no lo hemos conseguido. En cuanto a la libertad, tras casi 34 años de la aprobación de la Constitución Española, sí hemos ganado algo de libertad y derechos. Tenemos muchas de las cosas con las que antes solo los más intrépidos osaban soñar, cierto. Pero también tenemos una oligarquía constitucional a la que se llama vulgarmente gobierno, que dicta sus estatutos a base de decretos-leyes y órdenes ministeriales que nunca se votan, y que si se hacen, se aprueban irremediablemente, sin que un solo ciudadano o ciudadana pueda decir nada al respecto.

En cuanto a la democracia, todo es discutible. Hoy contamos con un hemiciclo que “representa al pueblo español” en teoría. En la práctica, haciendo las matemáticas, no lo hace, o por lo menos no lo hace tan bien. Tomando como ejemplo las elecciones no tan lejanas del 20N en 2011, al Partido Popular solo le votaron el 32% de los españoles llamados a votar y sin embargo hoy ostenta el 53% de los asientos en el Congreso. Igualmente, el Partido Socialista, habiendo recibido solo el 20% de la confianza popular, ocupa el 31% de los escaños del congreso. Por el contrario, partidos como Izquierda Unida o UPyD tienen respectivamente 7 y 5 escaños menos de los que les corresponderían según la gente que les voto, incluso teniendo en cuenta la abstención.

¿Poder de decidir? Nulo. Y nos vemos abocados a una situación en la que los recortes impuestos por la Troika, sí, no por “los hombres de negro”, sino por “los hombres de verde”, de verde-dinero, se extienden por todo lo largo y ancho no solo de España, sino de Europa.

¿Salió bien?

Pregúntaselo a una madre anciana y viuda que ahora pierde su casa, después de haber tenido que ver como sus hijos e hijas que antes tenían trabajo y familia han tenido que ir volviendo al hogar, mientras el Estado le negaba su pensión no contributiva porque era incompatible con su pensión de viudedad y trataba de estirarla como podía para dar de comer a tantas almas sin reposo.

Pregúntaselo a esos jóvenes que en su día dejaron de estudiar, después se convirtieron en ni-nis por voluntad y ahora son ni-nis de casi treinta años por obligación.

Pregúntaselo a esos profesores y alumnos, que ven como los medios en los centros se reducen y se sobrecargan aulas y jornadas laborales.

Pregúntaselo a esas mujeres que antes abortaban y ahora cometen delitos…

Pregúntaselo a quien quieras… menos a un político. O al menos a un político de butaca.

Porque sí, hay pocos pero los hay, políticos de verdad, que llevan defendiendo que esta Constitución nuestra no es inmutable ni maravillosa. Fue un parche, un consenso de mínimos suficiente y necesario en su momento, pero que no ha evolucionado con el tiempo, más que a toque de trompeta de Europa, sin hacer honor a sus propias palabras, que dicen que el Congreso “representa al pueblo español”, pareciendo que representa más al pueblo europeo. Sí, hay políticos que defienden que se puede cambiar y conseguir mayor representatividad. Sí, hay políticos que reconocen que 34 años es toda una generación, y que una sociedad nueva requiere un proceso constituyente nuevo.

Pero el resto, la mayoría, los políticos de butaca, pero de butaca de salón, porque la del Congreso se la saltan a la torera cuando pueden y cuando no, excepto para ocasiones importantes, dejando que otros voten por su dedo, ese resto, ese resto deshonra lo que podrían haber sido y evidentemente nunca fueron nuestra Constitución, y nuestro Congreso, y nuestro Senado, y nuestras Cortes, Foros y Diputaciones, y nuestros Ayuntamientos.

Y no podemos hacer nada.

¿No podemos hacer nada?

Que “las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado” ha quedado probado falso, porque no representan al pueblo español, y especialmente el Senado, no representa a nadie más que a los intereses de los partidos. Intereses económicos, por supuesto.

Que “las Cortes Generales ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus Presupuestos, controlan la acción del Gobierno y tienen las demás competencias que les atribuya la Constitución” también es falso. Quizá solo la parte de los presupuestos que, irónicamente no aprobamos los españoles, a los que se nos “reconoce” la soberanía justo en el párrafo anterior, sino que se aprueban a dedo por mayoría entre las butacas, sea cierta. Pero que controlan la acción del Gobierno… ¡por favor!

Y si ambas suposiciones son falsas… ¿Por qué no iba a serlo la tercera?

“Las Cortes Generales son inviolables”. ¿Pero si nos pueden violar?

El 25S, los españoles rodean el Congreso de los Diputados, no para violarlo, no, sino para dejar claro que existe un germen, que ya afloró hace un año y medio el 15M y que solo ha crecido desde entonces hasta un virus, una masa, un conjunto, una sociedad nueva y emergente, que quiere cambiar las cosas, y cambiarlas del todo.

Pero vamos lentos porque vamos lejos.

Hoy 25S dejamos claro que el Congreso debe escucharnos. Y pronto. Pero el Congreso se toma con votos, no con violencia. Convocad elecciones. Ya.

#votaaotros

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